DIONICIA
Ubicación: Sicuani, Cusco
Altitud: 3.557 metros sobre el nivel del mar (11.670 pies)
Distrito: Sicuani
Provincia: Canchis
Región: Cusco
Dionicia, originaria de la comunidad de Ausanta en la región de Chumbivilcas, proviene de un paisaje cultural donde la tradición, la identidad y la artesanía están profundamente entrelazadas. Su viaje en el bordado está estrechamente conectado con su historia personal y con las personas que han moldeado su camino.
Aprendió el arte del bordado de su esposo, Edwin Quispe, originario de la comunidad de Acco Acco en Sicuani. Su historia es una de asociación y propósito compartido. Después de conquistar el corazón de Dionicia, Edwin la invitó a unirse a él en Sicuani, donde juntos comenzaron a construir no solo una vida, sino también una práctica creativa arraigada en la tradición.
Tanto Dionicia como Edwin provienen de familias con una fuerte herencia en el bordado, donde el conocimiento se transmite de generación en generación y la artesanía es una parte esencial de la vida diaria. Este trasfondo les ha permitido desarrollar una profunda comprensión de su oficio, combinando técnicas heredadas con años de práctica dedicada.
Se especializan en bordado maquinask’a, una técnica distintiva que fusiona el uso de la máquina con la precisión y sensibilidad del trabajo guiado a mano. Esta forma de bordado requiere no solo habilidad técnica, sino también un ojo entrenado y una mano firme, ya que cada detalle es cuidadosamente controlado por el artesano.
Para Dionicia, el bordado es más que una habilidad, es una forma de expresar identidad, memoria y continuidad cultural. Cada pieza que crea lleva la esencia de sus orígenes, reflejando los colores, las texturas y las historias de su comunidad.
Juntos, Dionicia y Edwin trabajan en equipo, creando piezas que encarnan tanto la tradición como la colaboración. Su visión compartida es llevar su trabajo artesanal más allá de su contexto local y compartirlo con el mundo, permitiendo que su arte sea reconocido y valorado en diferentes culturas.
A través de su trabajo, buscan no solo sostener su sustento, sino también preservar y honrar las tradiciones de bordado que definen su herencia, asegurando que estas prácticas continúen vivas a través de las futuras generaciones.