FELICITAS QUISPE

Ubicación: Sicuani, Cusco
Distrito: Sicuani
Provincia: Canchis
Región: Cusco
Mi nombre es Felicitas. Nací el 12 de diciembre de 1975, y mi viaje en la artesanía comenzó en casa, guiado por mi madre. Ella trabajaba en artesanías, creando cintas incas tradicionales, y desde muy joven me sentí profundamente atraída por lo que ella hacía. Admiraba su dedicación y la belleza de su trabajo, e hice todo lo posible por aprender a su lado.
Más tarde, cuando empecé a vivir con mi marido, nos enfrentamos a la realidad de que nuestro trabajo inicial no era suficiente para mantener nuestro hogar. Esto nos llevó a tomar una decisión importante: cambiamos nuestro enfoque al bordado. El comienzo no fue fácil; requirió paciencia, persistencia y la voluntad de empezar de nuevo. Pero con el tiempo, a través del esfuerzo constante, nuestro trabajo se volvió más estable, y encontramos no solo ingresos, sino también orgullo y satisfacción en lo que estábamos construyendo juntos.
La vida, sin embargo, trajo desafíos inesperados. Mi esposo falleció a una edad temprana, y de repente me encontré siendo una madre viuda con tres hijas. Fue uno de los momentos más difíciles de mi vida. Pero en esa adversidad, también descubrí algo esencial: como mujer, podía seguir adelante, sin importar las dificultades.
A través de mi trabajo artesanal, pude mantener y criar a mis hijas. Cada pieza que creaba llevaba no solo mi habilidad, sino también mi determinación de darles un futuro mejor. Mi trabajo se convirtió en más que un sustento, se convirtió en mi fuerza.
Mis hijas siempre han sido mi mayor inspiración. Su presencia me dio la motivación para seguir creciendo, mejorando y creyendo en mí misma. Siempre he abordado mi trabajo con disciplina y corazón, buscando la calidad y sin conformarme hasta sentir que cada pieza estaba verdaderamente completa.
Como para muchos, la pandemia trajo limitaciones y desaceleró las oportunidades. Sin embargo, incluso durante ese tiempo, seguí adelante, adaptándome lo mejor que pude. Estoy profundamente agradecida a mis hijas, quienes me apoyaron y me ayudaron a conectar con Las Polleras de Agustina, una marca de la que ahora estoy orgullosa de formar parte.
Hoy, continúo trabajando con la misma pasión que me ha guiado desde el principio. A través de mi bordado, expreso los colores tradicionales, las historias y la identidad de mi cultura. Cada pieza que creo refleja no solo de dónde vengo, sino todo lo que he vivido y todo lo que sigo construyendo.